El Jardín del Hospital en el que estuvo internado Van Gogh y reproducción del cuadro. El edificio es hoy sede de la Fundación Van Gogh. Foto: M. PENACHO

El Jardín del Hospital en el que estuvo internado Van Gogh y reproducción del cuadro. El edificio es hoy sede de la Fundación Van Gogh. Foto: M. PENACHO

Arlés, pequeña ciudad acomodada en el departamento de Bocas del Ródano, es uno de los enclaves con mayor encanto de toda Francia. Coqueta y muy activa, emana el encanto de la Provenza y del mediterráneo, de la historia profunda y de la luz, y es también, una de las ciudades más pictóricas de la Historia del Arte. Su vasto patrimonio romano y medieval hicieron que sus principales monumentos fueran declarados Patrimonio de la UNESCO en 1981.

Lugar en el que pinto su famoso “Café Le Soir”, en la animada Plaza del Forum, donde se congregan turistas, curiosos y artistas callejeros. Foto: M. PENACHO

La ciudad no posee ningún cuadro de Vincent Van Gogh, pero su presencia es etérea, constante e indisoluble a sus calles, plazas y campos. Imbuido por el trabajo de los maestros impresionistas que había conocido durante su etapa en París, el loco del pelo rojo  llegó a Arlés a principios de 1888 para materializar su propio sueño mediterráneo, empaparse de la luz, del paisaje y de la explosión de la naturaleza, en la que sería una de sus etapas más fértiles en lienzos y dibujos: más de 300 obras en 15 meses, entre ellas, algunas de las más señeras e icónicas de toda la Historia del Arte. Allí también se acrecentaron sus dolencias mentales, llegando a automutilarse el lóbulo de la oreja izquierda tras una enconada discusión con su amigo, el pintor Gauguin, durante su estancia allí.

Para revivir la presencia del artista holandés, Arlés creó el circuito Van Gogh, con los puntos de la ciudad en los que recreó algunos de sus cuadros más famosos. En cada lugar, sobre un mojón aparece una recreación del cuadro correspondiente, en el punto en el que se estima que el artista colocó su caballete para crearlo. Un recurso de promoción turística y artística en sí mimo sencillo pero eficaz, que hacen al visitante revivir la experiencia creadora del propio pintor y sentir la emoción de vivir en el propio cuadro.

Entre estos cuadros vivientes, se pasea por el lienzo “El café de noche” ubicado en la Plaza del Forum, “Las escaleras del puente de Trinquetaille”, el muelle del Ródano sobre el que recreó su famosa “Noche estrellada”, el “Jardín del Hospital” en el que estuvo internado el artista, hoy sede de la Fundación Van Gogh, el “Puente de Langois” o el jardín del bulevar de Lices con “El Jardín Público”, entre otros.

Autorretrato de Van Gogh con la oreja vendada, hoy en el Courtland Institut de Londres.

Autorretrato de Van Gogh con la oreja vendada, hoy en el Courtlauld Gallery de Londres.

Van Gogh adquirió en Arlés confianza como artista e hizo su personal aportación al arte contemporáneo con su peculiar uso del color en sus inconfundibles paisajes, campos y árboles frutales. En abril de 1889 dejó la ciudad para trasladarse al pueblo cercano de Saint-Rémy, donde se internó voluntariamente en el sanatorio mental de Saint-Paul-de-Mausole.

Casa en la que vivió Van Gogh, frente al anfiteatro de Arlès. Foto: M. PENACHO

Casa en la que vivió Van Gogh, frente al anfiteatro de Arlès. Foto: M. PENACHO

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