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Un buen plan de turismo rural y arte, donde no ha llegado la nieve, todavía. La sala Zuloaga de Fuendetodos (Zaragoza) acoge “Rembrandt y el círculo de su tradición”, que recoge 50 grabados del genial pintor holandés y de su escuela de alumnos, que puede verse hasta el 24 de febrero.

Los gestores de Fuendetodos, con poco presupuesto, siguen mostrando gran ingenio para programar actividades de calidad y hacer difusión. En este caso, merced a un convenio de colaboración con el Museo Nacional de Gdansk (Polonia), entidad colaboradora de la muestra que, a su vez, ha programado “Diálogo de maestros. Callot-Goya- Tiépolo“, para la cual el Museo de Fuendetodos ha prestado varias series de grabados del artista aragonés.

La exposición “Rembrandt y el círculo de su tradición” está compuesta por cincuenta grabados, divididos a su vez en cuatro apartados: Prerembrandistas; Colaboradores y alumnos; Rembrandt; y Estados posteriores a Rembrandt.

En 2006 el mundo celebró el 400 aniversario del nacimiento de Rembrandt Harmenszoon van Rijn (Leiden, 1606-Amsterdam, 1669) con numerosas exposiciones e investigaciones científicas. El artista nació en vísperas de la liberación de Holanda y fue icono del “Siglo de oro” del país, que basaba su identidad en la sencillez propia para la mentalidad protestante.

Rembrandt, hijo del molinero Harmensz, de la región localizada a la orilla del afluente del rio Rijn (Rin), es uno de los representantes más eminentes de la pequeña y valiente nación de navegantes. Su personalidad, continuamente por descubrir, sobrepasa los limites de las épocas y estilos, fascinando a las generaciones sucesivas de investigadores que intentan ahondar en la esencia de su genio.

Arte del grabado

Se reconoce el arte gráfico como medio mucho más eficaz que la pintura para conocer la cultura nacional. Gracias a los pequeños y baratos grabados realizados en madera o cobre, con aguafuertes o mezzotinta, la gráfica llegó a ser el factor excepcionalmente importante en la creación de la cultura. Las estampas fueron fácilmente accesibles y alcanzaron anchos círculos de la sociedad.

Estas propiedades de la gráfica fueron bien aprovechadas por Rembrandt –pintor, dibujante y grabador– dotado de extraordinaria imaginación y capaz de salir de convencionalismos y límites estilísticos. El artista construyó su fantástica visión del mundo del Antiguo Testamento basándola sobre la imaginación sin límite y dirigiéndose en sus búsquedas artísticas hacia el “universum” por el camino de lo cotidiano representado de manera realista, sin una capa de la decoración vacía.

Con su extraordinaria individualidad, estampó la huella especialmente sobre el aguafuerte, técnica gráfica con la cual experimentó de modo creador, añadiendo a sus naturales valores pintorescos la línea blanda y terciopelada de punta seca y adicionales cortes de buril. Debajo de su mano esta graciosa y relativamente nueva técnica –la cual permitió al artista liberarse de las reglas de taller, exigidas sobre todo por el tradicional grabado en cobre– llegó a ser el arma del humanismo del norte de Europa.

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