Etiquetas

, , , , , ,

(English version below)

Entrada al museo

El Museo Würth de arte contemporáneo de Agoncillo parece insólito sólo por su ubicación. Entre las naves del polígono industrial de El Sequero de este municipio riojano, se encuentra este formidable edificio de vidrio y metal, encardinado en el complejo logístico de la multinacional industrial alemana. Un entorno que por embellecido y amable sobresale en la rutina gris de un área industrial, y un recorrido por las obras de los principales referentes de los movimientos artísticos del siglo XX  que se inicia hablando de tornillos y de crecimiento industrial.

Entrar en el edificio del Museo Würth y deleitarse en el recorrido de sus fondos es bucear en la propia historia de la corporación, en sus valores y sus logros. La muestra actual, “75/65. El coleccionismo, la empresa y su colección”, codifica dos acontecimientos que Würth celebró en 2010: Reinhold Würth cumplió 75 años y su empresa, la Adolf Würth GmbH & Co. KG, alcanzó los 65 años de actividad. La muestra reúne 75 años de vida y 65 de actividad empresarial aunados con los 40 años de coleccionismo y 20 de exposiciones de la Colección Würth. Así, el discurso expositivo que abarca desde Emil Nolde hasta Miquel Barceló transcurre en paralelo al de la historia de la compañía, y las obras de arte se intercalan con productos y objetos históricos, como un Opel Olympia, el primer automóvil que se adquirió en 1936 para transportar los pedidos cuando todavía era un pequeño almacén de tornillos.

Interior del museo

Interior del museo

Construcción de marca

La colección y los museos de esta corporación son mucho más que una simple acción de mecenazgo, forman parte de su cultura empresarial y han crecido y evolucionado con la expansión del propio grupo. El mecenas y dueño del grupo, Reinhold Würth, comenzó a coleccionar arte en los años 60, y los fondos actuales de la corporación son el resultado de 40 años de coleccionismo, que se exhiben tanto en la sede logística de Agoncillo como en el Museo Würth de la sede principal, en la localidad alemana de Künzelsau (estado de Baden-Württemberg).

La actividad cultural de Würth cumple con algunas de las premisas básicas de la gestión de los intangibles en la empresa y la Responsabilidad Social Empresarial dirigida a la construcción de marca y acorde con los valores de la propia corporación, como son el compromiso por la calidad y la innovación. Los museos Würth son iniciativas con vocación de perdurabilidad que demuestran su compromiso social, permiten establecer nuevas relaciones con sus públicos y en ellos, la propia empresa es la protagonista.

La comunicación empieza por la concepción innovadora de los propios edificios, ejemplo de arquitectura industrial, muestra de la cultura arquitéctonica y social del grupo y como evidencia del rápido desarrollo de la corporación, se explica desde la corporación. Al igual que el museo de su sede alemana, el de Agoncillo refleja una simbiosis inusual del mundo del trabajo y la cultura, al ser una unidad dentro del complejo logístico. Interiormente, es un edificio amplio, diáfano, con gran luminosidad y en el que predomina la transparecia y parece no haber opacidad ni fronteras entre el mundo del trabajo y el del arte, al quedar las dependencias y las oficinas visibles a los visitantes mediante paredes de cristal transparente.

Obras de 74 artistas

El Museo Würth de Agoncillo acoge hasta febrero de 2013 “75/65. El coleccionismo, la empresa y su colección”, que muestra una selección de 75 obras de las 15.000 que posee la corporación. La exposición arranca con la primera obra adquirida por la Colección Würth, “Reflejos de nubes en las marismas” de Emil Nolde, que curiosamente fue pintada  el mismo año del nacimiento de su coleccionista. A partir de ahí, comienza el recorrido por obras de los principales exponentes del siglo XIX y XX, con artistas como André Masson, Jean Arp, Auguste Herbin, René Magritte, Max Ernst, Lucio Fontana, Sonia Delaunay, Gerhard Richter, Roy Lichtenstein, Fernando Botero, Jaume Plensa o Richard Deacon. La exposición se divide en décadas articuladas en nueve espacios del museo, y se completa con secciones informativas que integran el arte en el contexto histórico internacional. La entrada al Museo Würth es gratuita.

Art in the industrial area

The Würth Museum of Contemporary Art  of Agoncillo seems unusual only for its location. Among the ships of the industrial area of El Sequero, in La Rioja, is this formidable  glass and metal building, incardinated in the logistics complex  of the German corporation. A friendly and kind beautiful environment that enhanced in the grey routine of an industrial area, and a tour through the artworks of the renowned figures of 20th century movements began speaking about screws and industrial growth.

Enter the Würth Museumand revel in the course of their funds is to dive into the history of the corporation, in its values and achievements. The current exhibition “75/65. The collector, the Company and its Collection” brings together two events held in 2010: Reinhold Würth turned 75 and his company, the Adolf Würth GmbH &Co. KG, held its 65 anniversary. The exhibition brings together 75 years of life and 65 years of business activity, coupled with 40 years of collecting and 20 years of  Würth Collection exhibitions. Thus, the discourse that range from Emil Nolde to Miquel Barceló runs parallel to the history of the company, and artworks are interspersed with historical objects, such as an Opel Olympia, the first car that was purchased for transportation in 1936, when Würth were still a store of screws.

The Würth collection and museums are much more than a simple act of patronage, but is part of its corporate culture. The patron and owner of the group, Reinhold Würth, began collecting art in the 60’s, and the current funds of the corporation are the result of 40 years of collecting, which are displayed both at the Agoncillo museum and at the Würth Museum main headquarters in the German town of Künzelsau (state of Baden-Württemberg).

Building a brand

The cultural activity of Würth meets some of the basic premises of the intangible assets management  and corporate social responsibility aimed at branding in accordance with the values of the corporation itself, such as the commitment to quality and innovation. Würth Museums are iniciatives with vocation of permanence that demonstrate their social commitment, allowing to establish new relationships with their audiences and in which the company itself is the protagonist.

Communication starts with the innovative design of their buildings, samples of the architectural and social culture of the group and an evidence of the rapid corporation development, according to sources of the company. Like theGerman Museum, the Agoncillo one reflects an unusual symbiosis of art and culture worlds, being a unit within the logistic complex . Inside, the building is spacious, airy, very light and seems to not have opacity or borders between the world of work and art, being offices visible to visitors through walls transparent glass.

Artworks of 74 artist

The Würth Museum of Agoncillo hosts until February 2013 “75/65. Collecting the company and its collection”, which shows a selection of 75 works of the 15,000 who owns the corporation. The exhibition begins with the first work acquired by the Würth Collection, “Reflections of Clouds on the marshes” by Emil Nolde, which curiously was painted the same year their owner was born. From there begins the trip through works of the leading exponents of XIX and XX centuries, with artists such as André Masson, Jean Arp, Auguste Herbin, Rene Magritte, Max Ernst, Lucio Fontana, Sonia Delaunay, Gerhard Richter, Roy Lichtenstein, Fernando Botero, Jaume Plensa and Richard Deacon. The exhibition is divided into decades articulated in nine areas of the museum, complete with informative sections that make up the art in the international historical context.

Anuncios