El Día Internacional de la Mujer es una buena ocasión para recordar la fatídica historia de La Venus del Espejo de Velázquez, expuesta en la National Gallery de Londres.

En agosto de 1914 la National Gallery permaneció cerrada al público durante dos meses y medio. En aquel tiempo, sus responsables elucubraban un plan para la salvaguarda de la colección ante la reciente declaración de guerra de Alemania a Inglaterra. La galería se encontraba en el centro de la capital y era objetivo prioritario de los bombardeos, pero esta no fue la causa del cierre de la galería. La Venus del Espejo, la conocida como Rokeby Venus, por haber estado alojada en el Rokeby Hall del condado de Yorkshire, había sido apuñalada como símbolo de la belleza idealizada de la mujer.

La sufragista Mary Richardson penetró en la galería el 10 de marzo y atacó la pintura en protesta por el arresto de la líder Emmeline Pankhurst. Ella declaró haber intentado “destruir la pintura mitológica de mayor belleza de la Historia del Arte porque el Gobierno estaba destruyendo a Mrs Pankhusrt, el más bello personaje de la historia moderna”. Un hecho que provocó que la obra fuese vista por determinados sectores feministas como un icono y estereotipo de la lucha en el avance de la mujer en la sociedad. La obra fue restaurada y las heridas no malograron la belleza y brillantez del desnudo.

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